martes, 1 de junio de 2010

¡Somos Más!

Tomarnos un minuto para observar, escuchar y sentir como esta el mundo basta para darnos cuenta de como vivimos en él y deducir porqué preferimos cerrar los ojos, taparnos los oídos y cubrir con un manto de indiferencia nuestros corazones.
Siendo humanos, vamos por la vida sin calidad y calidez humana y hacemos gala de calidad y frialdad animal.

A mí y se que a mucha gente más; Indigna, que las relaciones y condiciones humanas son el resultado de las decisiones y acciones de algunos/as, una minoría concentrada que confecciona a su gusto y conveniencia; sociedades violentas y fallidas, estados que sucumben ante la delincuencia común, el crimen organizado y los diseminadores de anarquías y totalitarismos que desdibujan democracias completas.

Que una inmensa mayoría subyace, se suprime y se subordina ante una minoría de seudo humanos, en detrimento de principios humanos universales, derechos y valores inherentes a la persona.

Por eso a nosotros/as las Personas Humanas, nos reconforta saber, que éste mundo que no queremos ver, escuchar, ni sentir, puede salvarse y volverse la tierra que queremos disfrutar, compartir y heredar a nuestros hijos e hijas.

Que si una minoría puede destruir, corroer y deshumanizar un mundo, una mayoría como somos los las Personas Humanas lo podemos reconstruir, embellecer, y enriquecer a base de trabajar por un desarrollo humano sostenible con solidaridad y fraternidad.

Las pasiones humanas pueden brindarle al mundo una generosa retribución cuando se ponen en función del servicio a la vida, y sustituimos la tendencia natural de poner a la vida en función de las pasiones humanas.

Vivir para servir es el orden natural de la sociedad y el propósito de vivir en sociedad, y solo así es como el ciclo de la vida social puede completarse para cubrir a satisfacción las necesidades de los seres sociales.

Dios nos entrego un hermoso mundo, con grandezas y riquezas para que fuésemos más y mejores Humanos...

Centroamérica, la Obra Maestra


País de la etérea belleza,
Pueblo joven hacedor de paz y libertad,
Tierra fértil de sublime riqueza,
Sueño diáfano de la hermandad.

Corazón límpido de América.
¡Cuánto esmero puso en ti el creador!
¡Cuan compleja creatividad y estética!
Que en ti su obra maestra, consumó su loor.

Con sus dotes de pintor, retrató tus atributos
Plasmó en finos lienzos tus encantos,
Los inmortalizó para darte tributo
Con profusa devoción y arrebato.

En su virtud de poeta escribió versos exultantes
Escribió Centroamérica, y así fluyó la retórica,
Ríos de letras doradas, diluidas en palabras exuberantes
Que hicieron de ti un poema de amor y beldad armónica.

Tornándose en escultor con unos mágicos cinceles
Tallo tus relieves con el alma en las manos,
Forjando en la piedra, tus glorias y laureles
Para entregarte sus sueños y caricias de artesano

Tierra excelsa, Centroamérica amada
Sueño idílico de Morazán, vida y muerte de tu gente
¡Eres de siempre nuestra patria anhelada!
Y nosotros tus hijos del presente